Unas 3.000 personas se manifestaron frente a la famosa playa de Copacabana contra el presidente interino Michel Temer. Luego marcharon hasta las cercanías del estadio Maracaná, escenario de la inauguración de Río 2016
Rio de Janeiro ultimaba este viernes los preparativos para la inauguración de los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica entre protestas de miles de cariocas contra la máxima cita deportiva mundial.
Con carteles que portaban mensajes como "Juegos de la exclusión" o "Estado asesino", cientos de manifestantes se desplazaban hasta las cercanías del estadio Maracaná, escenario de la ceremonia, en medio de un impresionante dispositivo de seguridad en la zona.
La ceremonia de apertura de Río 2016 exhibirá la variada cultura popular brasileña pero sin excentricidades ni lujos, cuando el gigante sudamericano vive una inédita crisis económica y política. Apenas 37 mandatarios extranjeros estarán acompañando al presidente interino brasileño Michel Temer en la ceremonia de apertura, la mitad que en Pekín-2008 y Londres-2012.
Los organizadores desmintieron, sin embargo, las informaciones de que hubieran mecanismos previstos para camuflar los posibles abucheos a Temer y trataron de desligar la política del espectáculo.
"Las ceremonias olímpicas quedan en la memoria colectiva, pero no se recuerda quién era el presidente en Barcelona-92 o en Atlanta-96. Te acuerdas del espectáculo, de Mohamed Ali con la mano temblorosa al encender el pebetero o del arquero que lanzó la flecha en Barcelona", valoró Marco Balich, productor ejecutivo del espectáculo. La tolerancia contra la crispación en Brasil y gran parte del resto del mundo es la consigna que prevalecerá en la celebración en un país que respira danza y canto por toda su enorme geografía.
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